57.000 empleos: por qué un dato malo es, esta vez, una buena noticia
La clave es no leer este ciclo con el manual del anterior.
El jueves 2 de julio se publicó el empleo de junio: 57.000 puestos frente a los 115.000 esperados, con revisiones a la baja de abril y mayo. El paro, paradójicamente, bajó al 4,2% —mínimo de un año—, pero por mala razón: menos gente buscando trabajo (participación en niveles de 2021).
Durante quince años la regla fue simple: si el empleo flojea, la Fed baja tipos y la bolsa sube. Este ciclo va al revés. La Fed de Warsh no piensa en bajar; su último mensaje fue que el riesgo es tener que subir por la inflación energética. Así que hoy un empleo débil significa "la economía se enfría sola y la Fed no necesita apretar más". Ese es el alivio que compró el mercado.
Los números lo dicen: antes del dato, los futuros daban un 67% de probabilidad a una subida en septiembre; después, un 50%. Cuando cambia esa probabilidad, cambia el precio del dólar, de los bonos, del oro y de media bolsa. El dólar firmó su peor semana desde abril y el oro rebotó con fuerza.
La clave es no leer este ciclo con el manual del anterior. Mientras la inflación mande, "malas noticias económicas" seguirán siendo "buenas de mercado", pero por evitar subidas, no por provocar bajadas. Ganan oro y mineras, renta fija de calidad y exportadores europeos como Inditex. Vigilar: cualquier repunte del petróleo reactivaría el miedo.