El petróleo supera los 100 dólares por primera vez desde mayo. Y, por primera vez en meses, el mercado empieza a hablar de que la Fed suba tipos, no de que los baje.
La guerra con Irán disparó el Brent por encima de 100 dólares. Con un empleo que sigue fuerte, la probabilidad de una subida de la Fed en septiembre saltó del 53% al 82% en solo una semana, y Alphabet y Tesla se hundieron por el gasto en IA.
La inflación cae al 3,5%, mejor de lo esperado. Pero el mercado baja igual: los chips se hunden y el petróleo se dispara.
El IPC de junio sorprendió a la baja (3,5%) por una energía que entonces caía. Pero es una foto vieja: en julio el crudo se dispara un 12% por Irán, y una venta en los chips hundió a la bolsa toda la semana.
El barril vuelve a rugir: Trump da por rota la tregua con Irán y el petróleo se dispara. El mercado, esta vez, aguanta.
Empezó de récord —el Dow rebasó los 53.000— y acabó con el mayor riesgo del año de vuelta: EE.UU. bombardeó Irán y el Brent saltó un 5,2% en un día. Lo llamativo: el mercado lo encajó sin pánico.
El empleo se enfría (+57.000) y el mercado respira. Pero en este ciclo, el riesgo de la Fed es subir tipos, no bajarlos.
Junio creó apenas 57.000 empleos, mínimo de cuatro meses. En un ciclo normal sería mala noticia; en este —inflación al 4,2% y una Fed con sesgo de subida— un empleo más frío es justo lo que aleja otra subida.
El Nasdaq cae un 4,6% pero el Dow apenas se mueve. El mercado deja de depender solo de la IA.
Semana de corrección en los chips —quinta sesión en rojo del Nasdaq—, con el retraso de la salida a bolsa de OpenAI de excusa. Pero debajo hay una buena noticia: mientras la tecnología cara corrige, el resto aguanta. El dinero no huye; rota.
Irán acuerda un alto el fuego y el mundo lo celebra. Dos días después, la Fed de Warsh corta la fiesta.
Empezó eufórica: un marco para acabar la guerra disparó las bolsas y hundió el petróleo. Y acabó con una lección: Warsh estrenó la Fed con el peor "día Fed" para la bolsa desde 1994, dejando claro que su prioridad es la inflación, no rescatar al mercado.
La inflación supera el 4% por primera vez en tres años. Y Irán vuelve a encender el mercado.
Doble golpe. El miércoles, la inflación confirmó que la energía la ha disparado por encima del 4%. El jueves, una amenaza de Trump sobre Irán hundió la bolsa un 2%. Quedó claro quién manda en 2026: los precios y la geopolítica, no la IA.
El S&P toca los 7.600 por la IA. Y entonces llega un dato de empleo demasiado bueno.
La bolsa americana marcó máximo histórico empujada casi en solitario por la IA. Pero el viernes, un empleo más fuerte de lo esperado recordó la verdad del ciclo: con la inflación sobre el 4%, una buena noticia económica significa más miedo a que la Fed suba tipos.