La inflación de EEUU baja al 3,4% y aleja el fantasma de una subida de tipos en septiembre
El dato bueno es la subyacente, no el titular.
El miércoles el IPC de julio subió solo un 0,1% en el mes y quedó en el 3,4% anual, una décima menos que en junio. La subyacente, que excluye comida y energía, bajó al 2,5%. La vivienda explicó dos tercios de la subida. El jueves los precios mayoristas confirmaron el tono y el S&P 500 cerró en récord.
La inflación subyacente es la que mira la Fed, porque quita el ruido de la gasolina y la comida. Que esté en el 2,5% significa que el problema de fondo está casi resuelto. El 3,4% de la general es más alto porque sí incluye la energía, y ahí está el petróleo empujando otra vez hacia arriba.
Hace dos semanas el miedo era que la Fed subiera tipos. Con este dato, el mercado ya solo da un 31% de probabilidad a una subida en la reunión del 15 y 16 de septiembre, frente al 50% de hace un mes. Menos tipos en el futuro significa hipotecas y créditos algo menos caros más adelante.
El dato bueno es la subyacente, no el titular. Nuestra lectura: la parte de la inflación que la Fed puede controlar ya está prácticamente domada; la que queda depende del petróleo, y ahí no manda la Fed, manda el estrecho de Ormuz.